La fatiga y el ejercicio físico en las MPN
El deporte es también tu aliado en esta batalla

La fatiga y el ejercicio físico en las MPN

La fatiga es una consecuencia en las MPN, principalmente en la MF, pero también afecta en menor medida a la TE y la PV. A veces aparece como algo propio e inherente a la enfermedad y en otras ocasiones es parte de los llamados síntomas constitucionales: de la anemia más en concreto.

Numerosos estudios demuestran que el ejercicio físico ayuda a mitigar la fatiga, tanto si tu enfermedad cursa con anemia como si no lo hace.
Pero, ¿cómo desarrollar el hábito de ejercitarse cuando hay fatiga?
Parece contradictorio: fatiga y además ejercicio físico. No lo es, podéis creernos 🙂

 

A continuación os damos una serie de consejos para hacer ejercicio cuando se siente fatiga:

 

  • Elige una actividad que te guste (no comiences con boxeo ni triatlón 🙂). Prueba diferentes actividades, como caminar, hacer yoga, bailar o montar suavemente en bicicleta.
  • Encuentra el “momento” para hacer ejercicio, el que sea mejor para ti. El dolor y la fatiga pueden cambiar de un día a otro o incluso de una hora a otra. Controla tu nivel de energía para ver cuándo es el mejor momento para hacer ejercicio.
  • Establece metas de ejercicio a corto y largo plazo. Por ejemplo, tu meta a corto plazo podría ser caminar por el vecindario durante 15 minutos en 3 días diferentes de la semana. Puedes caminar y escuchar tu programa de radio favorito, música o un podcast: así harás más ameno el paseo. Tu objetivo a largo plazo podría ser agregar poco a poco más tiempo y días hasta que estés caminando 30 minutos al día, 5 días a la semana.
  • Empieza lentamente. Divide los ejercicios en pequeñas cantidades de tiempo, como 3 veces al día durante 15 minutos, en lugar de 1 bloque de tiempo más largo. Recuerda controlar tu ritmo.
  • Prueba el baile. Es una actividad que se ofrece en muchos centros deportivos, pero que también puedes hacer por tu cuenta. Es ligera, aeróbica y fácil, pero recuerda: no comiences con 2 sesiones de 45 minutos de zumba seguidas; es divertido, pero puede hacer que al día siguiente te arrepientas 😉
  • Toma descansos. Descansar te ayudará a mantenerte activo por más tiempo.
  • Controla tu tiempo y progreso en un gráfico. Puedes usar tu reloj o pulsera de actividad o puedes usar una aplicación en tu smartphone.
  • Haz ejercicio con amigos y familiares. Tener una red de apoyo puede ayudarte a trabajar hacia tus objetivos.
  • No te obligues a seguir una rutina estricta. Detente cuando lo necesites.
  • Mantente hidratado. Es importante beber agua antes, durante y después del ejercicio.
Y sobre todo usa el sentido común: sé constante en el ejercicio, pero nunca fuerces a tu cuerpo si un día tu fatiga es tan severa que “no puedes ni con tu alma”. La clave está en dos lugares: escucha tus señales, pero nunca tires la toalla – salvo que sea después de usarla para secarte el sudor y vaya a la lavadora para la próxima sesión 🙂